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martes, 16 de enero de 2018

El Camino artístico y antrozoológico de Manuel Barbero. Antrozoología del arte, iconografía zoológica, dioramas y recursos museísticos como medio de expresión artística.









Manuel Barbero
Celebramos el éxito obtenido por nuestra anterior entrada y el interés suscitado por el trabajo conceptual de Sofía Medina, orgullosos por tomar parte de su trabajo como supervisores académicos de éste.

Como siempre enlazamos de algún modo un artículo con el siguiente, creo que lo oportuno sería referirnos al hecho de haber tutorado el proyecto de Sofía e invertir dicho planteamiento para dedicarle un espacio a alguien que ejerció dicho papel con nosotros en el pasado.

Abordamos hoy diferentes aspectos del trabajo teórico, académico y artístico de Manuel Barbero, a quien nos unen circunstancias académicas de un pasado cada vez más lejano, ya que El Animal Invisible es la continuación de un trabajo que surgió como tesis doctoral de cuyo tribunal Barbero formó parte a inicios del presente siglo, por no decir del presente milenio.

De hecho, Manuel Barbero fue uno de los miembros del tribunal de mi tesis doctoral escogidos por mí, y por motivos muy concretos y justificados, ya que se trataba de la única persona que yo conocía que había publicado un estudio concienzudo sobre iconografía zoológica, que devoré con fruición en su momento.

Posiblemente seamos los únicos que hemos abordado el tema de la imagen animal y la influencia del arte en la divulgación científica desde la perspectiva de las bellas artes en este país, y, por si fuera poco, él lo hace desde la antigüedad hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX y, casi sin querer, yo me propuse profundizar a partir de dicho periodo, por lo que nuestros trabajos se complementan inevitablemente. Además, ambos nos interesábamos por las imágenes de animales en medios de divulgación zoológica ilustrada, más que en la presencia de reproducciones de animales en el arte (algo más difícil de abarcar con coherencia, por otra parte), con lo que queda claro que nuestros puntos de vista son bastante afines.  Aunque en su día descubrí su trabajo teórico a través de una reseña y un extracto en "Las Lecciones del Dibujo" de J. J. Gómez Molina, Lino Cabezas y otros, enseguida me hice con una edición de su trabajo completo y me puse en contacto con él para hacerlo partícipe de la presentación de mi propio trabajo académico, para descubrir que se trataba de alguien más joven que yo y que era un colaborador gráfico habitual de la revista "Muy Interesante", por lo que estaba mucho más cerca de lo que imaginaba de mi propia perspectiva del arte mercenario, de las artes aplicadas a la ilustración y divulgación de contenidos de carácter científico, dado que yo mismo me dedicaba a la construcción de escenografías naturalistas en zoológicos y museos.



Una de las piezas de "El camino" de Manuel Barbero
Es comprensible que simpatizásemos inmediatamente y que desde entonces, aunque no en la medida que Manuel merece, yo haya estado pendiente de sus trabajos artísticos y sus comisariados de exposiciones, lo que ha motivado la presencia ocasional de  Manuel Barbero en El Animal Invisible.

No en vano lo consideramos un notable pionero de la Antrozoología Artística  en nuestro país, y posiblemente su más digno exponente, aunque su toma de conciencia de la adopción de dicha terminología no sea muy diferente de nuestra propia toma de conciencia como antrozoólogos del arte.

También tendríamos que matizar que consideramos a Barbero mucho más serio, y académicamente riguroso, que nuestro intuitivo y a menudo errático planteamiento.

Manuel Barbero Richart es profesor universitario en la Universidad Complutense,  en el departamento de dibujo, y ha seguido investigando en el dibujo como herramienta de divulgación científica en exposiciones que combinaban el repaso histórico con la reinterpretación temática de artistas contemporáneos como él mismo o Luis Castelo, entre otros.

Queremos, pues, rendir un tributo a la obra divulgativa, crítica y artística de Manuel Barbero, y aprovechar uno de sus trabajos más recientes, "El camino", para asociarlo a nuestras selecciones de artistas que han recurrido al diorama como medio de expresión.


Mafa Alborés









Manuel Barbero

Manuel Barbero

Doctor en Bellas Artes. Compagina la docencia con el dibujo y la pintura. Ha sido profesor de Dibujo y Grabado en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca y, actualmente, lo es de Dibujo y Proyectos en la Universidad Complutense de Madrid.
Ha publicado distintos libros y artículos en diferentes editoriales (SM, Cátedra, Revista para el Arte, Avam, Revista de la Universidad de Alcalá, UCM, UCLM) entre los que destaca Iconografía animal editado por la Universidad de Castilla-La Mancha, 1999.
Le han sido concedidas varias becas para realizar investigaciones artísticas dentro y fuera de España, entre ellas: beca de Investigación de la Comunidad de CLM en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca; beca en la Universidad Nacional Autónoma de México; beca en la Universidad de Brown (EEUU). También ha recibido diversos premios (entre ellos Metro de Valencia, Metro de Madrid, Premio Villa de Las Rozas, Premio Villa de Brunete, Colegio Nacional de Licenciados en Bellas Artes, Premio Accor de París, Premio Lazarillo de Ilustración). Ha expuesto su obra dentro y fuera de España en distintas instituciones y galerías de arte.

Como profesor ha sido invitado a impartir conferencias y charlas en distintas instituciones (Museo de América, Universidad de Alcalá, UCLM, Universidad Complutense, Sangsangmadang Academy, R.J.Botánico) y ha colaborado o colabora habitualmente como ilustrador con diferentes revistas y editoriales (SM, Hachette, G y J, Muy interesante, GEO, Delibros, Quo, Clij).


GRUPOS DE INVESTIGACIÓN:

Miembro del grupo Arte, Ciencia y Naturaleza de la UCM, dentro del cual participa en congresos, proyectos de investigación, así como realizado publicaciones y exposiciones a nivel nacional, con instituciones tales como el Centro de investigaciones biológicas (CIB), el Centro de Recursos fitogenéticos (CRF), el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Real Jardín Botánico oel Museo de la Evolución Humana entre otras. Co-Director del durante el periodo 2011-2013.


PUBLICACIONES RELEVANTES:

2011- Reflexiones en torno a un libro de artista. LAMP. Cuaderno sobre el libro.  UCM. ISBN 978-84695-0901-2       
2012- Insectos. Territorio de ficción. Zoologías. UCM. ISBN 978-84-96701-53-3 DL:M-4261-2012.
2012- El dragón, modelo y representación. Zoologías. UCM. ISBN 978-84-96701-53-3. DL:M-4261-2012

EXPOSICIONES RELEVANTES:

2008- Zoología Improbable. Colegio de España. París.
2011- Naturaleza española. Galería Blanca Soto. Madrid.
2012- Seis capturas naturales de lo improbable. Galería Nuevoarte. Sevilla.



















Dado que la mayor parte de las muestras que ofrecemos de Barbero pertenecen a su exposición "El Camino", y, en cualquier caso, muchas de las demás también recurren a la manipulación de objetos y a los dioramas como evocación de los recursos expositivos museísticos, ofrecemos más abajo un extracto de lo que hasta ahora hemos comentado en este blog al respecto de otros artistas que han aportado algo a las posibilidades expresivas del diorama.








El camino es un recorrido por las esquinas de nuestra propia historia; la real, la posible, la improbable o la inexistente. Una historia sin detalles, sin descripciones, abierta a poder ser protagonizada por cualquiera o a no tener protagonista.
El camino es una vereda abierta a través del bosque de los acontecimientos en la que el caminante cada vez se va haciendo más consciente, dentro de la sabiduría que el propio polvo de la senda otorga, de que se va a quedar en ese camino; de que ese camino es principio y fin en sí mismo.
Lo simbólico adquiere la forma de lo cotidiano, lo accidental, lo fugaz, lo aprendido, lo construido, lo abandonado... cimentando una escalera por la que se sube a los distintos niveles de conocimiento que vamos adquiriendo al andar.
Lo ecléctico se apodera de sueños, paisajes y objetos y los hace bailar al ritmo de diferentes materiales y estilos en la gran verbena de lo imprevisible.





























El Diorama Naturalista como forma de expresión artística:




Referentes:

Kendal MurrayLevi van VeluwPatrick Jacobsdioramas en miniatura de Tawlst, Katleen Vancedioramas de biotopos con insectos imaginarios de Hiroshi Shinnoby, Song KangAdrian HatfieldBen Young,



Comprobamos en nuestras búsquedas por la red que el arte del diorama sigue constituyendo un recurso para hablar de nuestra relación con la naturaleza, dado que la mayor parte de los ejemplos que encontramos reproducen elementos naturales, vegetación, paisajes...naturalezas en miniatura o a escala, aunque no siempre sea así (recordemos las peculiares creaciones de ficción irónica de Hrjoe Photography y su humorística visión de los superhéroes). Hemos encontrado este denominador común en obras tan parecidas y tan diferentes como las de Thomas Doyle,Maico AkibaJorge Mayet y otros tan interesantes como Arron Kuiper y sus paisajes de pintura tridimensional  o Guy Laramée y sus libros esculpidos, así como representantes de lo que aquí solemos denominar escenografías naturalistas, tanto si están constituídas por elementos naturales como si son un completo artificio de apariencia natural.
El diorama es una escenografía a escala, un recordatorio tridimensional de lo que la fotografía hace con la naturaleza, por lo que se convierte en peculiar cómplice de la fotografía, sea con fines específicos y narrativos a través del cine y la publicidad, o con fines críticamente documentales como en el caso de  y sus sueños de animales o trabajos análogos realizados en escenografía museísticas como los de   o Don Freeman y sus series sobre el Museo de Historia Natural de Nueva York.



rosa-1
Rosa de Jong
Thomas Doyle


Lo primero que pensé al descubrir los peculiares dioramas de Rosa de Jong fue que me recordaban a los dibujos y pinturas de Cinta Vidal, que ya en su día relacioné con los dioramas de Thomas Doyle.
Recientemente COLOSSAL le dedicó una entrada, cuyo comentario a cargo de Christopher Jobson hacía hincapié exactamente en lo mismo: el parecido entre los dioramas de la artista afincada en Amsterdam y los de Doyle, mencionando también las pinturas y dibujos de Vidal.


Jorge Mayet
La principal peculiaridad de los dioramas tridimensionales a escala es su parecido con los sistemas de preservación y exposición propios de los museos de historia natural, matraces de formol y glicerina, acuarios y terrarios. A su vez nos proponen mentalmente un paralelismo con la fotografía y su capacidad de preservar trocitos del mundo real en el espacio y en el tiempo. Aunque el formato clásico es paralelepípedo, un hexaedro como cualquier acuario clásico, las esferas transparentes también nos remiten a las bolas de cristal asociadas a la magia visionaria y a los pequeños paisajes navideños nevados en micromundos ralentizados por el medio acuático.

Rosa Jong no ignora el contexto de antecedentes del diorama, especialmente cuando este reproduce paisajes a pequeña escala, y reafirma su noción de muestra preservada introduciendo los suyos en tubos de ensayo que condicionan además la estrecha verticalidad de su formato, destinado no ya a su contemplación sino a la observación y toma de conciencia de los sustratos naturales que posibilitan la existencia de todo elemento componente de la biosfera.
&




Levi van Veluw
Comprobamos en nuestras búsquedas por la red que el arte del diorama sigue constituyendo un recurso para hablar de nuestra relación con la naturaleza, dado que la mayor parte de los ejemplos que encontramos reproducen elementos naturales, vegetación, paisajes...naturalezas en miniatura o a escala, aunque no siempre sea así (recordemos las peculiares creaciones de ficción irónica de Hrjoe Photography y su humorística visión de los superhéroes). Hemos encontrado este denominador común en obras tan parecidas y tan diferentes como las de Thomas Doyle,Maico AkibaJorge Mayet y otros tan interesantes como Arron Kuiper y sus paisajes de pintura tridimensional  o Guy Laramée y sus libros esculpidos, así como representantes de lo que aquí solemos denominar escenografías naturalistas, tanto si están constituídas por elementos naturales como si son un completo artificio de apariencia natural.
El diorama es una escenografía a escala, un recordatorio tridimensional de lo que la fotografía hace con la naturaleza, por lo que se convierte en peculiar cómplice de la fotografía, sea con fines específicos y narrativos a través del cine y la publicidad, o con fines críticamente documentales como en el caso de  y sus sueños de animales o trabajos análogos realizados en escenografía museísticas como los de   o Don Freeman y sus series sobre el Museo de Historia Natural de Nueva York.
Y aunque hemos traído aquí cuantos ejemplos de artistas del diorama nos han interesado, es posible que ninguno tanto como Patrick Jacobs y el mismo Thomas Doyle a quien mencionábamos al inicio por la similitud de recursos técnicos con Rosa de Jong (el uso personalizado de elementos propios de la industria dedicada al maquetismo y modelismo, por ejemplo), pero el ensamblaje de elementos de un paisaje compuesto como en los dibujos de Cinta Vidal evoca también a los trabajos de Ali Alışır cuyas obras descubrimos gracias al excelente artículo que le dedica Javier Fuentes en El Hurgador (Arte en la Red), y del que os ofrecemos un extracto para que lo comprobéis. La verdad es que de este artista nos ha interesado su serie "Cuerpos Virtuales" en relación a nuestros artículos sobre Animalidad y Parecido, pero no he podido evitar sacarlo a colación por las analogías evidentes de algunos de sus trabajos con los de Vidal, Doyle o de Jong. Tampoco podemos evitar relacionar los dioramas de de Jong con las calaveras de Jack of the Dust, que extraemos de un articulo original de Cultura Inquieta que a nuestro parecer las sobrevalora un poco asociándolas a la tradición clásica del arte consagrado al memento mori. Nosotros vemos una cierta similitud con las piezas de Maico Akiba en cuanto a recursos, pero de ejecución pobre y resultados dudosos.






http://www.manuelbarbero.com.es/






martes, 2 de enero de 2018

Concept Art de Sofía Medina para Romeo, el lobo negro documentado por Nick Jans.




Como anticipábamos en nuestra anterior entrada, el presente artículo está dedicado al trabajo gráfico de Sofía Medina inspirado por el libro "Lobo Negro" de Nick Jans.

Sofía Medina, una notable artista en ciernes, es una joven estudiante de bachillerato artístico interesada en continuar inmersa en ciclos artísticos de grado superior o probar con estudios de grado en Bellas Artes.

Por el momento se ha visto atraída por el campo profesional del concept art, lo que conocemos como arte conceptual o arte referencial  para producciones audiovisuales.

De hecho, al tener que plantearse el obligado trabajo de investigación del programa de estudios de bachillerato, ha aprovechado para profundizar un poco en diferentes aspectos del arte conceptual, como ámbitos de aplicación, estilos, o referentes históricamente relevantes que constituyen el grueso de su trabajo, pero que no vamos a mostrar aquí porque nos parece más interesante, como es habitual y casi imperativo en el ámbito de las enseñanzas artísticas, el desarrollo práctico de dichos contenidos en una propuesta personal, cuanto más en el caso de una calidad gráfica tan solvente como es el caso de Sofía.



Como ya hemos comentado con anterioridad, el libro y reportaje fotográfico de Nick Jans recoge el caso de el lobo Romeo, un animal salvaje que mantuvo amistoso contacto con habitantes humanos de una pequeña población de Alaska, y como es lógico, Medina se nutre principalmente de las imágenes fotográficas de Jans como fuente de inspiración, aunque sabe distanciarse y aprovecharse de sus propias evocaciones de la atmósfera que intuye se respira en los salvajes paisajes árticos en los que transcurren los hechos.



A nuestro juicio, son los estudios de ambientación y estilización del paisaje y la luz ambiental lo que otorga más poder al trabajo de Medina, en el que podemos apreciar un tránsito entre un cierto realismo naturalista hacia una estilización gráfica que señala a referentes concretos del mundo de la animación, con influencias de las producciones de Disney, DreamWorks o Pixar no exentas de evocaciones del anime japonés y de la visión del mundo natural de los estudios Gibli.
Así, si en sus primeros bocetos se limita a tratar las imágenes originales para darles un aspecto más pictórico aplicando los colores ambientales que ha decidido emplear para su versión de la historia, poco a poco veremos cómo se decanta por figuras mucho más estilizadas aunque no abandone el realismo que quiere transmitir, pero sin renunciar a las posibilidades gráficas que le ofrece un estilo más libre y personal, más digno de una ilustración literaria que prefiere expresarse a grandes rasgos para dejar los detalles más precisos al texto.

Además, no olvidemos que Sofía Medina es plenamente consciente de no estar elaborando las ilustraciones de una edición alternativa del libro, sino marcando un estilo, ofreciendo una visión ambiental de los hechos que pueda ser tenida en cuenta por los realizadores de una película con personajes reales o animada con recursos digitales.






Tal vez por darle unidad y personalidad propia a la historia de Romeo, Medina opta por centrar su atención en la figura del lobo sugiriendo que sea contada desde su punto de vista como contrapunto al del narrador Jans, a fin de cuentas un mero observador de los hechos, trazado, como casi todos los personajes humanos, de forma esquemática e intencionadamente plana, a excepción, tal vez, del cazador Park Mayers, quien acabó con la vida del protagonista. Esto lo convierte en el hilo de esta historia, sin ningún lugar a dudas, en villano malvado que de forma desdichada cobra importancia y protagonismo en el devenir de los acontecimientos, aunque Romeo sea una de tantas víctimas de su afición, tal vez la única que se ha ganado un nombre propio, pero que pone el foco sobre el derecho a la vida de cualquier pieza anónima de caza.

De este modo, la artista añade, por tanto, un posicionamiento moral ante el abuso de los recursos naturales y de los animales salvajes víctimas de las actividades cinegéticas meramente deportivas.

No olvidemos que Jans aprende a cazar con los Inuit, pero siente remordimientos por practicar la caza de supervivencia de modo impostado, ya que sabe que él mismo podría prescindir de la caza para su propia supervivencia, mientras que la de los inuit se ha basado en dichas actividades cinegéticas.

No censura los métodos inuit, pero prefiere usar lo aprendido en la captura fotográfica, a la manera en que George Shiras inició la historia de la fotografía naturalista. Mientras que Park Mayers, como intruso blanco, practica una caza deportiva que no se basa en la supervivencia, sino en la confirmación de la supremacía del hombre blanco sobre la naturaleza y en alimentar la autoestima desde la cómoda distancia que aportan las armas de fuego.


He de decir que tras tantos años como profesor y tutor de ciclos formativos de grado superior, me había habituado a tutorar proyectos finales a los que los alumnos dedicaban al menos un año de dedicación después de dos de intenso desarrollo teórico práctico de los contenidos de sus respectivos ciclos. El nivel solía ser alto y en no pocos casos sorprendente. Pero eso ocurría en vigencia de la LOGSE, y al entrar la aplicación de la LOE, los tutores de ciclos de grado superior hemos visto como, al convertir el proyecto final en un proyecto integrado al segundo curso, como un trabajo más del módulo de proyectos, la calidad final de estos trabajos ha experimentado un notable detrimento. A menudo comprobamos cómo la falta de tiempo para su ejecución, y la falta de madurez técnica y teórica de los alumnos nos priva del disfrute de tan prometedores y rotundos proyectos finales de antaño. Además, en mi caso, vinculado durante doce años a los proyectos fotográficos y al margen de las particularidades del bachillerato artístico, me había desacostumbrado todavía más al progresivo descenso del nivel de exigencia al que mis compañeros se habían acostumbrado. Por circunstancias que no vienen al caso, este año me he visto inmerso en el ciclo de grado superior de cómic, retornando así a mi ancestral vínculo con la ilustración y la narración gráfica en una escuela que además imparte bachilleratos artísticos y, por casualidad, un compañero inmerso en este nivel de enseñanza, me sugirió dirigir tutorialmente el trabajo de Sofía por sus características específicas, haciéndome notar la excepcionalidad del nivel adquirido por la alumna, cosa que tuve la satisfacción de comprobar durante todo el seguimiento de su trabajo, que ha constituido un auténtico placer, además de la grata sorpresa de comprobar que el ámbito temático de su investigación se avenía hasta tal extremos con mis propios intereses y los contenidos habituales de El Animal Invisible. Es por ello que me ha parecido tan oportuno cerrar el año con la referencia al trabajo documental de Nick Jans y abrir el 2018 con una muestra de la interpretación artística de relato por parte de Sofía Medina, con cuyas muestras os dejo a continuación para que disfrutéis tanto como yo mismo he disfrutado.

Mafa Alborés