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viernes, 12 de octubre de 2012

increíbles dinosaurios de Spielberg para ‘Jurassic Park 4′; una invitación a recordar el recurso a la analogía

Pendiente de mi comentario, no puedo evitar traer aquí esta entrada de M.J. Arias porque confirma, de algún modo, que la credibilidad zoológica es la baza de las anteriores entregas de Jurassic Park (que ha influenciado decisivamente en posteriores producciones tanto de ficción como de carácter documental, como "Caminando entre Dinosaurios", etc.).
La tenía en mi almacén de borradores, pero, aunque no he tenido tiempo de preparar un texto a la altura de todo lo que la noticia me sugiere, la reproduzco ya para evidenciar una vez más que son los artistas plásticos, como el añorado Stan Winston, o, como en este caso Carlos Huante y Andrew Crawse, los responsables, más que los propios naturalistas, de modificar la imagen mental de la morfología de las especies en nuestra cultura.


Os adjunto, tras la entrada del blogger de Yahoo, un extracto del texto de "El animal invisible", del que ya había publicado una versión resumida en una anterior entrada de nuestro blog.







3, 2, 1… ¡acción!

Los increíbles dinosaurios de Spielberg para ‘Jurassic Park 4′


Por  | 3, 2, 1… ¡acción! – jue, 11 oct 2012 17:00 CEST
Jurassic Park fue todo un hito en los noventa. Toda una generación de chavales se volvió loca por los dinosaurios gracias a Steven Spielberg, que tras varios años intentando relanzar la saga, ahora sí parece que está más cerca de conseguirlo. Después de idas y venidas del proyecto, cambios, retrasos y más problemas, acaban de salir a la luz una serie de bocetos que demuestran queJurassic Park 4 llegará a nuestras pantallas.
Una mezcla entre humano y largarto enfadado (Foto: Carlos Huante/Andrew Cawrse)
Aunque se desconoce el argumento, de estos dibujos se desprende que esta vez los dinosaurios serán híbridos a medio camino entre los humanos y los animales prehistóricos extintos hace millones de años. Lo que sí sabemos es que el encargado de dirigir la cuarta entrega de la franquicia será Joe Johnston.
El boceto cobra forma (Foto: Carlos Huante/Andrew Cawrse)Si en la primera parte la explicación del renacimiento de los dinosaurios estaba en el ADN de un mosquito encerrado en ámbar, ¿qué será en esta ocasión? La historia se complica, porque la mutación de humano a saurio o viceversa no es fácil de explicar.
Desde luego, con estos dibujos a muchos nos ha picado la curiosidad por saber cuál será la explicación científica que se inventen ahora. Esperemos que no nos digan que ha sido como consecuencia de un experimento fallido como suelen hacer.
En este boceto se puede apreciar el tamaño (Foto: Carlos Huante/Andrew Cawrse)
Sea cual sea, parece complicado superar la idea de William Monahan, guionista de Infiltrados, para el conato que el proyecto sufrió en 2007. A Monahan se le ocurrió empezar Jurassic Park 4 con el ataque de un dinosaurio en un partido de béisbol.
El protagonista de esta historia había escondido el ADN en un tuvo de crema de afeitar para traficar con él y vendérselo al mejor postor. Con lo que no contaba era con que lo secuestrasen y lo encerrasen en un castillo medieval de los Alpes, donde crean dinosaurios soldados.
¿Cuál de los vistos te convence más? (Foto: Carlos Huante/Andrew Cawrse)
Los responsables de estos bocetos que acaban de ver la luz son Carlos Huante y el artista de Industrial Light & Magic, Andrew Cawrse, que están dando vida a unos seres realmente monstruosos e imposibles.
La intención de Spielberg no es continuar con la historia donde la dejó Jurassic Park 3, sino empezar de cero. Iniciar una nueva trilogía. Para ello, cuenta con los guionistas de El origen del planeta de los simiosRick Jaffa y Amanda Silver, que consiguieron convertir su precuela, El planeta de los simios, en una película más que digna. Sin fecha fija de estreno, se espera que sea en 2014.











tras la entrada del blogger de Yahoo, un extracto del texto de "El animal invisible", del que ya había publicado una versión resumida en una anterior entrada de nuestro blog.


El conocimiento que tenemos de los animales es generalmente vicario del conocimiento de otros humanos cercanos directamente a los animales o a los escritos e imágenes elaborados o seleccionados por otros...cercanos o no a los animales.
Siempre nos queda, además, la opción de comprobar hasta qué punto un animal puede ser émulo de otro o cómo lo podemos intentar asimilar por otra vía, contrastándolo con otras cosas que puedan poseer características comunes a través de la analogía, tercera forma de similitud en la que se superponen convenientia y aemulatio.

La analogía es un viejo concepto que encontramos en la ciencia griega y en el pensamiento medieval. Es claro su carácter simultáneo de conveniencia y emulación porque "al igual que ésta, asegura el maravilloso enfrentamiento de las semejanzas a través del espacio; pero habla, como aquélla, de ajustes, de ligas y de junturas".

La analogía es poderosamente persistente en nuestra forma de comprender y asimilar los elementos de la realidad circundante, incluída la realidad representada por cada cultura.

"Una analogía puede también volverse sobre sí misma sin ser, por ello, impugnada. La vieja analogía de la planta y el animal (el vegetal es un animal que está de cabeza, con la boca-o sea las raíces-hundida en la tierra) no es criticada ni borrada por Cesalpino (Foucault se refiere a Cesalpino: "De plantibus libri xvi", 1583); por el contrario la refuerza, la multiplica por sí misma, al descubrir que la planta es un animal erguido, cuyos principios nutritivos suben del fondo hacia la cima".
Cesalpino, textualmente, dice: "La raíz en la parte inferior de la planta, el tallo en la parte superior, porque entre los animales, la red venosa empieza también en la parte inferior del vientre y la vena principal sube hacia el corazón y la cabeza". La analogía busca nuevos recursos para seguir teniendo vigencia como recurso intelectual y comunicacional de la ciencia moderna. 
Los organismos vivos son análogos a máquinas. Su interacción con el medio es simulada por programas informáticos y éstos sugieren analogías con la codificación genética. La analogía es la razón de ser de la metáfora, que se antoja igual de eficaz cuando Richard Dawkins nos habla de genes que utilizan vehículos perecederos para viajar en el tiempo (los seres vivos) que cuando M. Crichton recrea las ensoñaciones del mundo perdido de Conan Doyle recurriendo a la matemática, el lenguaje de la informática aplicado a la genética, lo que da pié a la versión cinematográfica de Spielberg, cuya mayor virtud es, sin lugar a dudas, su fidelidad a la eficacia de dicha analogía, generando informáticamente la renovada visión de los dinosaurios y la divulgación científica en los parques temáticos.

2.2.1.1-Analogía y metáfora como vehículos de conocimiento zoológico. 
Arte y ciencia en "Jurassic Park", o el eterno retorno de los dinosaurios.

La analogía, antesala de la metáfora, es estudiada en todas sus posibilidades por el equipo creador de "Parque Jurásico" a la hora de situar al espectador en un parque temático, lugar propio de la divulgación científica en términos comprensibles por todo el mundo. El argumento demuestra su poderosa eficacia generando un mercado de mercancías análogo al que se daría en uno de estos centros de divulgación y espectáculo armados de tiendas de souvenirs (recuerdos de un día en contacto con una perspectiva científica del mundo).
Personalmente creo que también es significativa la elección de un nuevo tipo de ilustración tridimensional; ya no nos ofrecen reproducciones a escala de las criaturas antediluvianas, no: nos ofrecen muñecos de trapo serigrafiados análogos a las ilustraciones de la literatura naturalista "infladas" para adquirir volumen, como sus referentes de la pantalla, con pautas gráficas reconocibles, comprensibles tras un habituamiento histórico a ellas.
Los mismos dinosaurios son recreados teniendo en cuenta la nueva concepción que la ciencia tiene de ellos, alejándolos de una caduca analogía que los acercaba a los reptiles y mostrándonos dinosaurios análogos a aves, que ya no arrastran la cola, a los que ya no faltan sino las plumas.
El tiranosaurio de Spielberg posee una animalidad análoga en gran medida a la de un pollo. En la segunda entrega, una niña entabla "conversación" con un "compi" (un pequeño composignatus) preguntándole si es una especie de pájaro. La analogía es en este caso tan errónea o tan eficaz como la analogía mono-hombre, pero en todo caso es nueva y asistimos a la confirmación de su nacimiento.
En su día, la tergiversación de las palabras de Darwin se basó en la eficaz persistencia de la analogía como forma de divulgación cultural. Darwin no dijo que el hombre descendiese del mono sino que ambos poseían ancestros comunes, pero dado que éstos, primates, reclaman para su asimilación la analogía con los primates y prosimios modernos (y éstos, a su vez la fácilmente comprensible analogía con los monos -esos animales de estructura física análoga a la de un humano-) los monos también se humanizaban en virtud de la reversibilidad de la analogía, del mismo modo que las aves son completadas en su significado por su analogía con los dinosaurios.
Los últimos animales que vemos en "Parque Jurásico" son pelícanos, que al paleontólogo amateur se presentan como claras analogías de Pteranodontes o de Pterodáctilos (que, por cierto, no eran dinosaurios en sentido estricto), y en la segunda entrega ("El mundo perdido" -análogamente a las novelas homólogas de Conan Doyle y Crichton) el último animal en pantalla es precisamente un Pterodáctilo.

Foucault insiste en que son la reversibilidad y la polivalencia las que dan a la analogía "un campo universal de acción". Todas las figuras del mundo pueden de algún modo relacionarse:

"...existe en este espacio surcado en todas direcciones, un punto privilegiado: está saturado de analogías (cada una puede encontrar allí su punto de apoyo) y, pasando por él, las relaciones se invierten sin alterarse. Este punto es el hombre; está en proporción con el cielo, y también con los animales y las plantas, lo mismo que con la tierra, los metales, las estalactitas o las tormentas."

Se evidencia que la animalidad humana, subjetivamente diferenciada, es el baremo con el que medimos la animalidad ajena. El hombre, cuyo antropocentrismo renacentista lo reposiciona con respecto a Dios, mantiene obstinadamente la distancia con la Bestia de la Edad Media. Sin embargo, en todo momento, el humano usa su cuerpo y sus connotaciones como referencia para la observación de las criaturas con las que convive o evita convivir.

"El cuerpo del hombre es siempre la mitad posible de un atlas universal. Sabemos que Pierre Belon trazó, hasta el más mínimo detalle, la primera lámina comparativa del esqueleto humano y el de las aves: se ve ahí <>"

(P. Belon, "Histoire de la nature des oiseaux", París, 1555, p.37.,citado por
M. Foucault en "Las palabras y las cosas", siglo XXI, Madrid-México 1993)


Foucault nos llama la atención sobre el hecho de que, si tenemos en cuenta los conocimientos que sustentaban la cultura occidental del s.XIX, podemos ver en la precisión de Belon una lección de anatomía comparada."Sucede que la reja a través de la cual dejamos llegar hasta nuestro saber las figuras de la semejanza, corta de nuevo en este punto (y casi sólo en él) lo que había dispuesto sobre las cosas el saber del s. XVI". Sin embargo, la descripción de Belon destaca precisamente la positividad que la hace posible en su época. Habla el lenguaje de su época acerca de un tema con un determinado interés en su época. Aunque se nos pueda antojar así desde nuestra propia perspectiva histórica, no es una explicación más impregnada de exactitud -a menudo sinónimo de modernidad- que las que se nos dan en los bestiarios medievales y sus descendientes divulgativos con pretexto zoológico o de cualquier índole:
"No es ni más científica ni más racional que la observación de Aldrovandi cuando compara las partes bajas del hombre con los lugares infectos del mundo, con el infierno, con sus tinieblas, con los condenados que son como los excrementos del Universo" (Foucault se refiere a Aldrovandi, "Monstrorum historia", p. 4)

Del mismo modo, de los documentales zoológicos en que las hienas son mostradas en calidad de seres despreciables y al león como un rey majestuoso hemos pasado desde los años setenta y ochenta a una visión de ambos como piezas del mismo rompecabezas, luchadores ya no infatigables que han transgredido las analogías que compartían con demonios y reyes.
Las analogías se suceden y superponen sin solaparse totalmente, dueñas de una traslucidez que las hace culturalmente coexistentes, el bandido bueno y su sencilla majestad, el perro como más noble amigo del hombre es el mismo "perro" que califica a los más ruínes esbirros.

Mafa Alborés (El Animal Invisible)