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jueves, 4 de mayo de 2017

Arquetipos oníricos. Bestias en la oscuridad por Dawid Planeta.




Dawid Planeta es un diseñador gráfico y editor web polaco que también lleva a cabo una cierta actividad creativa en música (tecno) e imagen (fotomontaje digital).

Son precisamente sus creaciones en imagen digital las que le han llevado a adquirir una cierta notoriedad recientemente en las redes al asociar la realización de estas a un modo de superar e ilustrar la depresión, cuestión en la que insisten todos los medios consultados y que se repite como un mantra a través del cual se ha buscado un pretexto para llamar la atención sobre su producción.

De hecho, nosotros mismos hemos descubierto sus obras a través de una entrada de Bored Panda que nos deja el siguiente comentario:

La depresión no es fácil de tratar, pero a veces puede tomar su debilidad y convertirlo en algo hermoso.

Eso es exactamente lo que el artista polaco Dawid Planet hizo - para ayudarse a sí mismo creó un mundo imaginario donde hombrecillos viajan a través de la jungla olvidada desde hace mucho tiempo, dejando atrás sus debilidades y miedos que presentaban a los animales como gigantes de ojos brillantes. La visión creada por el artista es oscura, misteriosa y muy hermosa.



 Creo que podríamos prescindir de las motivaciones o circunstancias del artista para comentar lo que de interesante ofrecen sus imágenes, al margen del pretexto conmovedor o empático que ayuda a que los motores de los buscadores en internet le procuren mayor visibilidad.

Evidentemente sus fotomontajes digitales demuestran una cierta sensibilidad que encuentra su espacio en un terreno plagado de influencias, por lo que podríamos decir que no es especialmente original y ni siquiera encierra un extraordinario alarde de recursos técnicos. 

Su habilidad para crear atmósferas sugerentes consigue tan sólo en primera instancia disimular la urgencia técnica de sus escenificaciones, y, no obstante, ha conseguido llamar la atención de un gran número de espectadores conmovidos por ellas. ¿Porqué? 
Vamos a intentar explicarlo:

Para empezar, se da una inevitable predisposición a intentar comprender un mal cada vez más extendido y malinterpretado de la sociedad occidental actual, la depresión, y a asumir sus creaciones como una especie de materialización del estado depresivo, como si fuese una ventana al mundo interior de alguien afectado por la enfermedad, cosa que es capciosa y además siempre subjetiva.

 Por añadidura, habíamos dicho que ignoraríamos este aspecto del trabajo artístico de Planeta, por lo que queda zanjado de momento, sin añadir más que el hecho de destacar que muchos trabajos artísticos de toda índole suelen reclamar un hueco en los medios de divulgación por cuestiones al margen de la calidad de dicho trabajo, como haber sido realizados por personas discapacitadas, haber utilizado como modelo a alguien escogido al azar en internet que resultó ser el propio hijo desconocido del artista o cualquier hecho considerado mínimamente llamativo como para reclamar la atención del público, en menoscabo de una apreciación objetiva de su trabajo.
Los fotomontajes digitales de Planeta son hermosos y sugerentes, pero además recurren a la presencia simbólica de animales ambiguamente protectores o amenazadores que emergen de la oscuridad o en ocasiones de la niebla o la bruma, las mismas que ancestralmente han provocado que nuestra percepción completase la falta de información a través de lo que llamamos imaginación, recurriendo a arquetipos ancestrales ocultos en nuestro subconsciente, a espacios naturales perdidos, a criaturas perdidas, a una peculiar relación con la naturaleza perdida. 

Podríamos decir, pues, que son imágenes basadas en la nostalgia por diferentes vías: la nostalgia ancestral que como especie conservamos instintivamente de nuestra relación con los espacios naturales y con los demás animales, pero también la nostalgia de lo vívidas que las imágenes de ensueño se presentaban en la niñez.

Al mismo tiempo, creo que las siluetas animales en la oscuridad nos remiten a un estado ancestral de alerta que posiblemente empujase a nuestra percepción a completar los detalles no visibles del animal, o a esforzarse por detectar o reconstruir los rasgos potencialmente más peligrosos (confirmación del cruce de miradas al evidenciar la reflectancia de los ojos como primer signo de una presencia ajena, detección de cuernos, garras o colmillos potencialmente agresivos, etc.) pero también los que ayudan a identificar o reconocer presencias inofensivas o incluso protectoras. 

Dawid Planeta
El poder icónico de dos puntos brillantes en un plano paralelo al suelo en la oscuridad es difícil de eludir. Todavía recuerdo el uso de parejas de leds luminosos semiocultos en la penumbra del follaje de un simulacro escenográfico de selva en el que participé en los años noventa en el zoo de Barcelona, y bastaban para que los espectadores vieran pequeñas criaturas en el recinto sumido en las sombras, además de aquellas que habitaban espacios convenientemente aislados con paredes acristaladas.

También os invito a recordar cómo ciertas tribus indias, tras el descubrimiento del fuego, comprobaron cómo en la oscuridad el fuego de los ojos de los animales que acudían a beber a la orilla de ríos y lagos les devolvía sus propias llamas a su puesto de vigilancia desde sus canoas, y entre ambos puntos apuntaban sus flechas en sus incursiones cinegéticas nocturnas.
George Shiras
 


Esta misma técnica de captura fue la empleada por el pionero de la fotografía de la vida salvaje Geroge Shiras, que además inventó la técnica de las cámaras trampa estableciendo de algún modo los parámetros de su particular estética, en la que se basa una parte de nuestro modesto "Proyecto Animal Invisible".


Mafa Alborés
Shiras empleaba una linterna en busca del reflejo de los ojos de los animales abrevando en la oscuridad o al amparo de la oscuridad del bosque nocturno. Sus pioneros flashes de magnesio alumbraban la escena nocturna, y, al encontrarse en el eje óptico provocaban que las retinas de los animales reflejasen el detello quedando sobreexpuestos respecto al resto de la escena, focalizando el interés de la imagen en el cruce de miradas.
Mafa Alborés
Dawid Planeta
 

 Aunque Planeta convierte dicho superestímulo visual en un recurso sobreactuado, lo cierto es que a menudo sus diminutos personajes humanos portan antorchas o focos luminosos que los convierten en exploradores voluntarios de unos paisajes nocturnos que nos sumen en la duda de la amenaza, pero también de una inquietante y tal vez, incluso, acogedora belleza. 

Tanto las que presentan misteriosos animales (a menudo sobredimensionados, frecuentemente desubicados -tortugas marinas y peces fuera del agua-) desafiando nuestra empatía, como las que muestran enigmáticos monumentos de piedra emergiendo de una naturaleza exhuberante y tan seductora y hermosa como inquietante.
Dawid Planeta
Dawid Planeta
El blanco y negro ayuda no sólo a atajar ciertos problemas de coherencia entre las imágenes que componen el fotomontaje final desde un punto de vista técnico, sino que estéticamente las asocia a la imaginación y al esbozo mental, que como el dibujo, prescinde de decisiones cromáticas limitándose a otorgar materialidad a la presencia de los objetos en la escena.


Podeis ver más variedad de trabajos del autor en los enlaces correspondientes, porque aquí hemos seleccionado exclusivamente sus imágenes con animales, aquellas que centran el interés de nuestra particular investigación temática y también con las que, personalmente, más empatizamos. Me parece interesante que desde sus habilidades como programador y creativo para soluciones digitales entrene sus capacidades con fructíferos pasatiempos que abarcan la creación de atmósferas visuales como las que mostramos aquí hasta creaciones musicales que demuestran su capacidad para estudiar atmósferas sonoras, con las que intentaremos acompañar las imágenes que hoy os ofrecemos.
Insisto de nuevo en que, pese a su relativamente escueta calidad técnica no por ello menos efectista, es la atmósfera conseguida, apuntando a interesantes referencias, lo que nos empuja a preciar verdaderamente la sensibilidad de Dawid Planeta al componerlas como quien indaga en su propio interior para buscarlas, en un principio como investigación o pasatiempo, y después como una consciente y personal forma de terapia que él mismo reconoce como un interesante motor para continuar indagando y observar su propia evolución.
Al invitarle a comentar él mismo su actividad iconográfica, así nos hacía saber hasta qué punto su estado anímico era o no relevante para su producción:

Comencé a tener problemas con la ansiedad / depresión y un día en que acababa de hacer la primera foto, ésta muy rápido derivó en la siguiente y luego otra. No las hacía para luchar o hacer frente a la depresión, pero después de algunas fotos me di cuenta de que en gran medida representaban lo que pasaba por mi cabeza y cómo me siento interiormente, por lo que las imágenes me ayudaron en su comprensión y la comprensión puede ayudar a resolver el problema. Las imágenes que he hecho últimamente han cambiado: son más tranquilas y brillantes, así que sé que algo está cambiando aunque no puedo ver ni observar el cambio en mi vida todavía. 
Así es como funciona básicamente. 
Es como una ventana a partes profundas de tu mente.

Y creo que ahí radica el fascinante poder de las apariciones de criaturas en la noche, de la simple constatación de su presencia y por contagio del poder evocador de las imágenes obtenidas por las cámaras-trampa y de los brillantes ojos que nos miran desde la oscuridad, como si el poder de la mirada capturase las cosas, como si los ojos emitiesen su poder, en vez de ser meros receptáculos de la escasa luz reflejada por los objetos en la noche. La falta de información nocturna no sólo agudiza nuestros demás sentidos y ecualiza particularmente nuestra percepción global del entorno, sino que estimula o reclama la construcción de una imagen mental completa, lo que nos indica que nuestra mirada sigue presente incluso cerrando los ojos, reclamando información a nuestro subconsciente o incluso a niveles inferiores que, desde una perspectiva jungiana del asunto, nos remite a arquetipos hechos del mismo material con que se hacen los monstruos o, como el halcón maltés, de aquello con lo que se fabrican los sueños.

Mafa Alborés 
























http://www.boredpanda.com/dark-art-depression-paintings-dawid-planeta/

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http://www.area-visual.com/2017/05/dawid-planeta-ilustraciones-para.html