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martes, 4 de julio de 2017

Erick Aubry. Escultura y animales.




Hoy no necesitamos extendernos mucho ni establecer conexiones más o menos complejas o profundas entre los contenidos de la presente entrada y la anterior. Al fin y al cabo, venimos de dos casos muy peculiares de volumetría de tema zoológico muy en los límites de lo que tradicionalmente entendemos por escultura y hoy nos limitamos a ofrecer ejemplos inequívocos de técnicas escultóricas tradicionales.



Como podréis comprender, no podemos seleccionar todos los ejemplos que encontramos de arte zoológico, porque sería inabarcable, pero no podemos evitar ir aparcando muestras llamativas de piezas concretas u obras al completo de artistas consagrados a la reproducción de animales y escenas zoológicas que ofrezcan algo notable, ya sea por la calidad y acabados de su trabajo o por el hecho de suponer un punto de vista original o especialmente incisivo respecto a cualquier cuestión antrozoológica digna de ser mencionada.

En el pasado dedicamos comentarios a obras de escultores que de alguna manera se habían consagrado al estudio de las formas animales y su motricidad, como Frémiet o Bugatti. Artistas del pasado, cotizados en su día, olvidados después y reivindicados por el mercado del arte al ponerse en evidencia la vigencia de su manera de ver a los animales en acción, como si se anticiparan al aluvión de material fotográfico y videográfico que constituye la base de nuestros referentes visuales sobre animales hoy en día.

Y es que ya no conocemos a los animales de forma directa, ni siquiera basándonos en nuestras periódicas visitas a zoológicos que intentan disimular su distorsionada visión de la vida natural. Nuestros recuerdos visuales de animales en acción provienen de las producciones cinematográficas y videográficas para televisión, y podríamos dividirlos en géneros temáticos al igual que el cine de ficción, y poseen sus propias categorías de héroes y villanos, de galanes y de víctimas, de seductores y de monstruos, de bellas y bestias.

Las posibilidades escópicas del medio videográfico y de su presencia en la televisión de cable y en internet han alcanzado límites que eran insospechados hace apenas unas cuantas décadas.

Si Fremiet ya demuestra encontrarse en ventaja respecto a artistas del pasado inmediato que no habían contemplado jamás una fotografía, Erick Aubry, nuestro artista de hoy, es un claro ejemplo de escultor naturalista educado en un mundo audiovisual.

Ha podido observar y estudiar detenidamente muchos aspectos de la mecánica motriz de los animales que representa gracias a registros fotográficos y videográficos, llevando los efectos del caballo de Muybridge a sus últimas consecuencias.

A Aubry le seduce la fauna salvaje como tema principal de sus esculturas, y muchos animales, relacionados simbólicamente con figuras humanas o sencillamente mostrando sus capacidades naturales en forma escultórica constituyen el tema principal de sus obras.

Parece innegable que siente una particular predilección por los felinos, especialmente por los guepardos, hasta tal extremo que hemos procurado seleccionar muestras de otros muchos animales que ha observado en profundidad y con diversos recursos materiales y expresivos sin duda utilizados con innegable maestría.




Aubry cursó artes plásticas en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos a finales de 1970 hasta principios de 1980, recibiendo la influencia del entonces profesor de escultura Hugues Maurin de la  en ese momento . Pese a su pasión exclusiva para con los artistas del arte abstracto progresivamente se sintió atraído por el arte figurativo. A lo largo de su trabajo, ha retornado frecuentemente al arte faunístico (me siento muy cerca de la naturaleza y el mundo animal, fuentes inagotables de inspiración). Aubry ha obtenido reconocimiento y numerosos premios en diversas exposiciones. Siempre busca nuevas formas que expresa en  terracota, yeso, cemento o bronce.

Hemos de reconocer que Aubry llamó nuestra atención inicialmente por su escultura de un elefante transportando a una doncella desvanecida en sus colmillos, pero nos sentimos inmediatamente cautivados por su guepardo a la carrera, de acabados aparentemente toscos, casi impresionistas, que nos recordó de inmediato a Rembrandt Bugatti, y gracias al cual descubrimos posteriormente a Françoise Vassil, otro escultor todavía más especializado en guepardos en acción que vuelve a confirmar la influencia de los medios fotográficos en la escultura que representa el movimiento en acción. 

A Vassil dedicaremos nuestra próxima entrada. 
De momento os invito a admirar las obras de Aubry.































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